Vuelve la Semana Santa

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Foto propia tratada en blanco y negro

Cada fecha del año parece que llega pronto desde que tengo un blog en el que cuento un poco mis quehaceres diarios, mirando fotografías de esta época del año recordé con cariño un día concreto de esa semana en la que pude disfrutar durante una tarde noche de la compañía de mis hermanos y mis sobrinas en esa preciosa Málaga con olor a incienso, cera por las calles y cientos de velas encendidas allá por donde camináramos, fueron días agradables en los que me encontraba algo desubicado y que agarraba esa compañía como un naufrago a una tabla de madera.

Es curiosa mi relación con la Semana Santa, de niño me daba miedo ir a ver los recorridos procesionales por el misterio que representaban las miradas de los nazarenos a los que sólo podía verles lo ojos a través de su capirote cubierto por un manto de color ya fuera rojo sangre, blanco, negro o morado, cada color con un significado muy marcado en la historia que representa esa semana, sencillez, esperanza, sangre y luto. Los tronos llenos de figuras con rostros de sufrimiento y pasión ocultos tras cientos de velas, mantos y columnas de humo que desprenden los faroles de incienso, asustado de los gritos de los portadores dando órdenes al resto mientra balancean sus imágenes por toda la ciudad y esa música de fondo triste y solemne a la vez que escoltados por columnas de los diferentes ejércitos, muy serio y misterioso para un niño.

En cambio en la adolescencia creí en la importancia de las costumbres de una ciudad, de mantener las tradiciones y quise como cada malagueño probarlo desde dentro, ver a los críos mirarme tras mi cofia o tras un varal de madera robusta y sonreirles como yo quise que hicieran esos portadores de mi infancia para transmitirme todo lo que o quise hacer ver a esos niños, fueron muchos años de creencias en las tradiciones más malagueñas hasta que la espalda me permitió seguir haciéndolo y después entre el trabajo y la excusa de que pereza bajar a la ciudad con tanta gente llegamos al punto del año pasado y las emociones encontradas.

Este año si las 14 horas que trabajo al día me dejan un par de tardes libres prometo mostrar esa otra cara de una tradición bella si sabes tratarla con respeto sin llegar a la pasión desmedida de algunos.

@jvb71

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